¿Por qué unas directrices?

En el centro de Asturias se está conformando un emergente espacio metropolitano, multipolar y particularmente complejo. Tres ciudades medias, varios núcleos de población, villas y otros asentamientos menores, conviven con áreas industriales, islas de ruralidad y espacios naturales, generándose flujos crecientes de personas, mercancías e información entre los distintos nodos que componen dicho espacio.

En un círculo imaginario con centro en Oviedo y un radio aproximado de 30 kilómetros se conforma el Área Metropolitana de Asturias (AMA): un espacio multipolar, multisectorial y supralocal que, en conjunto, ocuparía el séptimo lugar en la red de ciudades españolas.

Pero esta realidad metropolitana carece de reconocimiento institucional; no existe ninguna regulación territorial sobre su ordenación y ocupación apropiada a su escala, con visión unitaria e integrada. Esto hace que crezca y se transforme con desorden y dispersión, generando tensiones y disfunciones que trascienden el ámbito de lo local.

Estas directrices son esenciales para ordenar y dar soporte institucional a este emergente espacio metropolitano, que:

  • Aglutina al 85% de la población, con lo que mejorar la prestación de servicios y la movilidad o reducir la gran presión medioambiental que acumula será garantía de bienestar y tendrá efectos positivos generales sobre la calidad de vida en Asturias.
  • Representa cerca del 90% del Valor Añadido Bruto de Asturias, con lo que cualquier mejora en la eficiencia del uso del suelo, el transporte, los flujos de información… puede tener impacto económico relevante.
  • Presenta una alta concentración de personas y actividad, lo que puede favorecer el afloramiento de creatividad empresarial y socio-cultural, convirtiéndose en el motor de crecimiento y creatividad de la región.