Ordenar distritos metropolitanos frágiles y otros enclaves singulares o estratégicos

La evolución diferenciada de las cuencas mineras centrales respecto de las principales ciudades del AMA en términos demográficos y económicos, constatada en la sección III, genera un profundo desequilibrio territorial, agudizado por las amenazas e incertidumbres que viene padeciendo la minería del carbón -pilar territorial y socioeconómico de estas comarcas-, que amenaza con alterar irreversiblemente el equilibrio espacial y relegar a las cuencas mineras. Aparte de las propuestas generales de las DAC, aplicables en estos territorios, se plantea:

  • Priorizar las intervenciones territoriales orientadas a generar entornos urbanos atractivos para vivir, trabajar y crear actividad económica.
  • Continuar las políticas de regeneración urbana llevadas a cabo, actuando sobre espacios ambientalmente degradados y sobre áreas industriales abandonadas, con los criterios de compacidad, diversidad y cohesión social.
  • Poner en valor el rico patrimonio cultural industrial de las comarcas mineras y su patrimonio cultural al abordar políticas integrales de regeneración paisajística.
  • Reforzar la vinculación con el resto de las ciudades del AMA mediante la modernización del transporte público ferroviario y la culminación de actuaciones como el soterramiento de las vías férreas en Langreo.
  • Adoptar un enfoque supralocal del planeamiento urbanístico de sus municipios, para articular -con visión integrada y de unidad- los actuales continuos urbanos de fondo de los valles del Nalón y del Caudal como auténticas ciudades-lineales, incrementando su cohesión interna y el valor territorial del conjunto, caracterizado por la convivencia de entornos netamente urbanos, espacios regenerados de tradición minero- industrial y grandes valores naturales en sus zonas altas.

Entre Oviedo, Llanera y Siero se conforma un triángulo con excelentes condiciones topográficas, en un contexto de relieve muy accidentado, una localización baricéntrica respecto de los grandes núcleos urbanos metropolitanos y una alta accesibilidad conferida por la concentración de infraestructuras de transporte de alta capacidad. Todo ello lo ha configurado como un ámbito de gran dinamismo y concentración de actividades residenciales, industriales, comerciales y de ocio. Polígonos industriales, grandes superficies comerciales, urbanizaciones residenciales se han instalado progresivamente en este ámbito aprovechando las ventajas expuestas, pero sin un esquema territorial global previo, que se ha traducido en la desorganización y competencia de usos, déficits de servicios urbanísticos, congestión viaria y degradación ambiental. En definitiva, un área próxima a la saturación. Se proponen los siguientes criterios para la ordenación de este enclave, a desarrollar por un Plan Territorial Especial (PTE), que ha de complementar la aplicación en este enclave de la propuesta de directriz relativa a movilidad:

  • Los terrenos aún no transformados constituyen, por sus características topográficas, de localización y accesibilidad, una reserva de suelo para acoger futuras actividades estratégicas, y como tal deben continuar preservados de la urbanización, a expensas de las pautas del PTE. El suelo para actividades productivas disponible en la actualidad en el Área Metropolitana se considera adecuado y suficiente para satisfacer las nuevas demandas en el corto y medio plazo.
  • Adicionalmente, las áreas productivas maduras, resultado de una urbanización desordenada, y carentes por tanto de servicios urbanísticos y accesos adecuados, han de ser objeto de actuaciones de regeneración, cuyo propósito sea la solución de dichos déficits, su esponjamiento y la recuperación de su calidad ambiental para la atracción de nuevas actividades.
  • Si la contención de la urbanización difusa es una prioridad para el AMA en su conjunto, en este ámbito, flanqueado por dos de los vectores de crecimiento difuso, se convierte en primordial. La eficiencia ambiental y la eficacia funcional impone que aquellos usos ajenos a la explotación directa de los recursos del suelo hayan de encontrar su mejor acomodo en las áreas urbanas ya existentes, limitando el desarrollo de nuevas urbanizaciones difusas de viviendas unifamiliares en este entorno.
  • El actual sistema nodal de asentamientos se considera suficientemente variado y extenso, por lo cual la ordenación del mismo a través del PTE se orientará a su consolidación, evitando la creación de nuevas centralidades.
  • Bajo el entramado confuso de infraestructuras, áreas industriales dispersas y equipamientos aislados de todo tipo, subyace un sistema territorial de soporte modelado por la actividad agraria tradicional con un elevado potencial para la regeneración ambiental y la recuperación de la biodiversidad. También la conversión de los cursos fluviales del Nora y el Noreña en corredores ecológicos, o la apertura de parques agrarios, contribuirán decisivamente a la dignificación de estos paisajes postergados, incrementando el atractivo del área.
  • Elementos como el Camino de Santiago o la Ruta de la Plata son ejes culturales que podrían contribuir a la dignificación de paisajes postergados y que con una adecuada promoción y protección podrían convertirse en factores de desarrollo.