Mejorar la posición del AMA en la macrorregión atlántica y en el sistema metropolitano europeo

A través del fortalecimiento de sus vínculos internos, el Área Metropolitana de Asturias puede maximizar el potencial de sus economías de escala y aglomeración para integrarse en el sistema de ciudades de la Fachada Atlántica que actúe como contrapeso y equilibre el dominio de la denominada «Banana Azul», el eje de dinamismo económico que se extiende desde Londres a Milán, haciéndose más visible en la emergente Macroregión atlántica, que agrupa las regiones incluidas en esa fachada oceánica, desde el golfo de Cádiz hasta las Highlands en Escocia.

Para una región periférica y alejada de los grandes vectores de desarrollo económico europeo, la incorporación a áreas de cooperación territorial de ámbito superior al nacional aparece como una cuestión trascendental. En definitiva, se trata de elegir entre languidecer como región envejecida y de dominante rural, o bien integrarse en una red de cooperación con socios como Oporto, Bilbao, Nantes-Saint-Nazaire, Cardiff o Dublín, que ocupe un espacio económicamente relevante en el mercado europeo y global. La consolidación del AMA como una realidad metropolitana facilitaría su inclusión en un club muy selectivo, el de las Áreas Metropolitanas Europeas de Crecimiento (Metropolitan European Growth Areas, MEGAs), puesto que reúne todas las condiciones requeridas para ello: entidad poblacional, conectividad, capacidad de alojamiento, pujanza industrial, generación de conocimiento y nivel de decisión económico-administrativo (Rodríguez Gutiérrez, 2006).

La Unión Europea pretende reequilibrar su sistema urbano para contrarrestar el peso excesivo del Pentágono formado por Londres, París, Milán, Munich y Hamburgo, y reconoce el policentrismo, que caracteriza al AMA y a otros muchos entornos metropolitanos europeos, como una ventaja territorial respecto de los esquemas unipolares. Para disfrutar de los beneficios asociados a su posición, las DAC defienden que el Área Metropolitana de Asturias oriente su actuación a mantener su volumen poblacional, reforzar su pulso industrial, desarrollar su potencial logístico-portuario, impulsar subsectores innovadores y de alto valor añadido, aspirar a la excelencia en la docencia e investigación universitarias e incrementar su conectividad. Para este último reto, de gran influencia directa en los anteriores, es relevante completar la conexión a través de la alta velocidad desde el eje Valladolid-Palencia-León-sistema de ciudades asturianas con el corredor ferroviario atlántico París-Irún-Valladolid-Oporto/Lisboa, potenciar el desarrollo de las autopistas del mar y procurar que el Aeropuerto de Asturias ofrezca conexiones con los importantes hubs del continente.

En términos similares a la integración de Asturias en la Eurorregión del Noroeste Ibérico propuesta por la Revisión de las DROT, la estrategia a adoptar para el AMA no respondería tanto al intento de vincularse al Pentágono, respecto al cual ocuparía siempre un lugar secundario, sino de contribuir al objetivo de reequilibrio del sistema de metrópolis europeas a través de su participación principal en la configuración de la red urbana en este finisterre europeo y en una situación preeminente en volumen de población, y bien conectada con los grandes corredores europeos de desarrollo (ver Mapas 62 y 63 y Tabla 32).

Dos campos permiten visualizar con claridad las ventajas de operar en el sistema urbano europeo no como tres de las mil quinientas áreas urbanas funcionales censadas en la UE, sino como una del centenar escaso de MEGAs: la gestión cultural y de los recursos turísticos.

El AMA cuenta con un rico patrimonio cultural, con bienes incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial, la Ruta Jacobea- de rango europeo-, y con infraestructuras culturales de primer orden (Centro Niemeyer, Laboral Ciudad de la Cultura, Auditorio Príncipe Felipe, Teatro Campoamor), actualmente limitadas a un público local; una gestión conjunta y coordinada de todos esos recursos contribuiría a situar a Asturias en el circuito de las ciudades culturales europeas. En términos similares, ciudades medias como Gijón, Avilés u Oviedo pueden tener problemas para posicionarse por sí mismas en un mercado tan competitivo como el del turismo urbano; articulando una oferta turística integrada maximizarían el atractivo de su amplio patrimonio cultural y conformarían un destino con una mayor visibilidad y proyección para el turismo receptivo. Estos dos ámbitos demuestran la importancia de la cooperación entre las administraciones públicas a la que estas propuestas de DAC asignan un papel principal. El Principado de Asturias y también las grandes ciudades del AMA han acumulado una gran experiencia en proyectos de cooperación internacional que pueden emplear para, a través del trabajo en red, consolidar y reforzar la posición del AMA en el sistema metropolitano europeo.