España, tras una década hasta finales de los noventa del siglo pasado en la que la economía y la población tendía al envejecimiento y estancamiento, vivió una segunda década de revolución demográfica hasta 2009. Este crecimiento fue provocado por el euro y sus efectos económico-financieros, así como por la promoción de una burbuja especulativa inmobiliaria, junto a la demanda de mano de obra de baja cualificación para los sectores de la construcción y de servicios de bajo valor añadido.

La incorporación de fuertes contingentes de población extranjera potencialmente activa ha disminuido nuestro nivel de envejecimiento, ha incrementado la natalidad y ha reducido nuestro nivel de dependencia demográfica, dando una nueva dinámica a la sostenibilidad de pensiones y sistemas de protección social, con la generación de excedentes en la Seguridad Social. Procesos que inician su reversión hacia un nuevo ciclo de consecuencias muy diferentes (emigración, nueva bajada de las tasas de fecundidad, progresivo envejecimiento de la población) en 2009.

Con respecto al resto de provincias españolas, entre 1978 y 2008 el Principado pierde población y se aleja de las áreas más dinámicas y de mayores potenciales demográficos, que se sitúan en los archipiélagos, el eje mediterráneo y el entorno de Madrid (Guadalajara, sobre todo, y Toledo).

En cuanto al Principado, tanto el nivel como la dinámica demográfica la tipifican casi en paralelo a La Coruña y mejor que Lugo y León, pero con peores potenciales respecto a Bizkaia y Gipuzkoa y con peor dinámica que Cantabria.

La estructura demográfica del Principado tampoco es positiva. España disminuye su índice de juventud, aumenta el envejecimiento y aumenta la tasa de dependencia demográfica, pero el Principado registra una evolución más acusada.

La tendencia hacia el envejecimiento: el volumen de población de la mitad superior de la pirámide hace prever un incremento de la mortalidad, al tiempo que la cada vez más baja representación de la población menor de 40 años apunta a una reducción de nacimientos

Asturias dependería de los movimientos migratorios para mantener su volumen demográfico.

La evolución de la población es muy desigual según las diferentes áreas asturianas. Desde 1991 la evolución de Asturias en conjunto ha sido prácticamente plana, sólo las comarcas de Oviedo y Gijón cuentan con un saldo positivo en este lapso, si bien éstas aglutinan al 60% de la población de 2015. En una situación regresiva semejante a Asturias, pero algo más acentuada, están las comarcas de Avilés y Oriente; en el resto de Asturias la pérdida de población puede calificarse como elevada

En síntesis, Asturias tiende a ser regresiva demográficamente, empeorando en su dinámica relativa respecto a la media española y respecto a la dinámica seguida en los últimos años; fundamentalmente por una estructura demográfica regresiva (alto envejecimiento, y escasa población femenina en edad fértil relativos), junto con una tendencia a un saldo neto emigratorio. No obstante, mantiene un nivel elevado de volumen poblacional, lo que es una ventaja socioeconómica, a efectos del tamaño del mercado.

El capital humano como factor de competitividad

La productividad, competitividad y los potenciales de crecimiento económico de un territorio están muy directamente correlacionados con este capital humano.

El Principado tiene una evolución semejante al caso español pero con algunas diferencias significativas: cuenta con una proporción menor que España en su conjunto en cuanto a analfabetos, con estudios medios y estudios superiores, pero mayor en estudios primarios y, muy representativamente, en ciclos formativos.

Asturias se sitúa en un cuarto nivel, junto a Murcia, A Coruña, Cádiz y Baleares, y lejos de los valores de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Alicante, Málaga y Vizcaya. Hay que destacar que, en todo el Eje cantábrico, sólo Vizcaya presenta unos potenciales superiores respecto a la variable población como recurso productivo que el Principado; y que A Coruña se encuentra en el mismo nivel. Guipúzcoa, Pontevedra o Cantabria, tanto por población como por el indicador de capital humano, se encuentran en niveles inferiores, y el resto de provincias de su entorno se encuentran en peores condiciones relativas.

Aunque el Principado ha perdido posiciones relativas respecto a la media española en lo que se refiere a los potenciales asociados a la población como recurso productivo, sigue manteniendo unos potenciales elevados en cuanto a tamaño, y una posición relativamente ventajosa en el Eje Cantábrico y en su entorno.

La productividad de una economía y su competitividad en el comercio y atracción de inversiones internacionales, nacionales, regionales y entre áreas urbanas, depende de la existencia de ciudades del suficiente tamaño.

Otro factor de localización reside en la calidad del entorno urbano y la dotación de equipamientos y servicios públicos capaz de mantener población y atraer nuevos habitantes.
No obstante lo anterior, hay que considerar la importancia del espacio productivo agrario y la compatibilización con éste de actividades “urbanas”.

El poblamiento rural

Los términos agrarios y el paisaje rural tradicional asturiano son todavía reconocibles en buena parte de la región, aunque en diferente medida según el sentido y la intensidad de las transformaciones inducidas.

  • Conviven las áreas donde la relación de los términos paisajes-sociedad se mantienen vitales junto con otras dos casuísticas: las áreas afectadas por el proceso urbanizador y las áreas desmovilizadas y abandonadas en grado alto como consecuencia del vaciamiento demográfico progresivo y el abandono de hábitat y espacios antes utilizados.
  • Hay que valorar el papel de los términos agrarios en su conformación (y en los paisajes que lo reflejan), considerando sus componentes esenciales: hábitat (casas, anejos agropecuarios y espacios internos de los pueblos); morfología agraria (campos cerrados, campos abiertos de uso colectivo, montes), y sistemas de cultivo (con tendencia marcada a la especialización).
  • Los antiguos espacios a monte están actualmente en buena medida desmovilizados, a pesar de la existencia de ámbitos significativos con bosque productor, zonas de pastos o dedicados a usos complementarios (caza, ocio en la naturaleza, etc.).

Las villas como interfaces urbano-rurales

Continúan jugando un papel clave en la organización territorial de la región. Las villas concentran la actividad económica de su área de influencia y actúan como centros de actividad comercial y prestadores de servicios para la población de su alfoz. Su con frecuencia elevada dotación de equipamientos y la calidad de su entorno las configuran como asentamientos dinámicos y pujantes que contribuyen decisivamente al sostenimiento del sistema rural, que encuentra en ellas acceso a las utilidades propias de lo urbano y, en suma, son uno de los mayores activos territoriales de Asturias.

Espacio rural vs. áreas urbanas

  • El principal factor de desequilibrio en el Principado de Asturias responde a las tensiones territoriales entre las áreas urbanas y las de dominante rural, claramente desniveladas a favor de las primeras.
  • A pesar de los múltiples esfuerzos de impulso del medio rural por parte de la Administración Autonómica, no se ha frenado la dinámica de despoblamiento ni el abandono de los núcleos en el Principado. No obstante, en el Principado las actividades ganaderas, la elaboración de productos de marca local y la actividad turística, han venido teniendo un claro efecto beneficioso sobre muchas de estas áreas, evitando un despoblamiento que hubiera sido mucho más significativo sin su apoyo.
  • En función de su dinámica, se distinguen cuatro grandes grupos de áreas rurales:
    • Concejos del interior dependientes fundamentalmente del sector primario
    • Concejos en los que las características agroclimáticas favorables para una producción agrícola, ganadera o forestal de calidad y de elevada productividad pueden y deben asociarse con la generación de una cierta base industrial estable, vinculada a la transformación de esas producciones del sector primario.
    • Concejos que disponen de condiciones favorables para el desarrollo del turismo litoral. Reproducen los patrones urbanos de ocupación del suelo, en el mejor de los casos ampliando los núcleos de cabecera de los concejos, pero frecuentemente afectando al resto de núcleos rurales.
  • Concejos con un nivel elevado de calidad de su entorno natural, en las áreas más accesibles a los grandes centros urbanos interiores del área central asturiana, o incluso de los litorales con elevado precio relativo de las viviendas. También se reproducen los patrones urbanos de ocupación del suelo, incluso afectando a suelos no urbanizables sin conexión con núcleo rural.
  • El diferencial de rentas entre el sector primario y el resto de sectores productivos se encuentra en el origen de los desequilibrios antes descritos. El problema no es de diagnóstico ni de definición de las políticas y acciones necesarias, sino de disponibilidad y movilización de los recursos imprescindibles, públicos y privados, hacia líneas de acción cuya rentabilidad no es reconocida ni asumida por el mercado en los precios de los productos y servicios aportados.
  • Es preciso disponer de un inventario adecuado de los recursos asociados a los ecosistemas asturianos y de los servicios de la naturaleza proporcionables por los mismos, y su valoración, estableciendo al respecto los mecanismos más idóneos para incrementar y aprovechar los servicios y productos de los ecosistemas en el desarrollo sostenible para el bienestar humano.

Desiguales perspectivas del sistema de poblamiento

  • Fuerte dispersión de las unidades ocupacionales del territorio, reducido tamaño (casi el 10% sin población, y un 70% adicional con menos de 50 habitantes), sólo 8 unidades poblacionales de más de 10.000 habitantes.
  • La subregión occidental tiene claros y graves problemas demográficos, que son muy graves en el interior, y con unos mayores potenciales de corregir la situación en los concejos litorales. Subregión muy problemática en su evolución demográfica a medio y largo plazo, para la que se requieren actuaciones capaces de cambiar sus condicionantes socioeconómicos y estructurales, y generar saldos inmigratorios positivos en población potencialmente activa. Cuatro centros poblacionales articuladores del territorio: Navia, Valdés, Cangas de Narcea y Tineo.
  • También los concejos del sur regional de la subregión central y sobre todo oriental, presentan tendencias al despoblamiento.
  • Subregión central: El triángulo formado por Oviedo, Gijón y Avilés, y algunos de sus municipios limítrofes, constituyen un territorio con fuerte densidad demográfica y tendencias crecientes en la población para los escenarios a medio y largo plazo, concentrando de forma progresiva la población regional, y delimitando el ámbito con mayores posibilidades desde la perspectiva de la población como recurso productivo. También hay zonas con tendencia a la despoblación pero con fuertes recursos humanos, como son Mieres, Langreo y los concejos de su entorno. Al norte y este de Oviedo se delimita un amplio territorio con tendencias demográficas positivas, mientras que al sur y al oeste de la capital la situación demográfica es de tendencia al despoblamiento.
  • Subregión oriental: Destacar cinco centros poblacionales que podrían ser articuladores del territorio: Llanes, Cangas de Onís, Ribadesella, Arriondas e Infiesto. Diferenciable demográficamente en seis zonas: Piloña; Parres; Ribadesella-Colunga-Caravia; Cangas de Onís-Onís-Amieva-Ponga; Llanes-Ribadedeva; y Cabrales-Peñamellera Baja-Peñamellera Alta, con problemáticas diferentes para su evolución demográfica a medio y largo plazo (desde fuerte regresión demográfica hasta dinámicas positivas).

Las TIC como instrumento de reequilibrio territorial

Las TIC juegan un papel clave en la articulación territorial; resultan imprescindibles para el crecimiento de los sectores económicos basados en el conocimiento, favorecen el acceso de la población a servicios sanitarios, educativos o culturales, especialmente en las zonas rurales, y suplen las carencias de infraestructuras físicas de comunicaciones.

ASTURCÓN tiene como objetivo eliminar la brecha digital que sufren amplias zonas del territorio asturiano que no tienen acceso a las redes de la iniciativa privada.

Persisten aún diferentes grados de accesibilidad a la innovación y al conocimiento, asociados a una localización de las redes informáticas y de comunicaciones sesgada hacia las áreas más desarrolladas, y a una menor accesibilidad en el medio rural de las áreas de montaña, tanto del área occidental como central u oriental

Asturias es una región periférica de un país periférico en el contexto de la Unión Europea, y este hecho ha constituido tradicionalmente una desventaja territorial para su desarrollo económico.

La única conexión de Asturias por vía de alta capacidad con la Meseta, la autopista AP-66, está penalizada por el coste del peaje, mientras que las conexiones del resto de las comunidades autónomas del Eje Cantábrico no están sujetas a peaje.